La Terapia de Integración Sensorial (TIS) es un enfoque terapéutico especializado diseñado para ayudar a niños y adultos a procesar y responder de manera efectiva a la información sensorial del entorno. En este proceso, se trabajan las habilidades sensoriales para promover un mejor funcionamiento en actividades cotidianas y mejorar la calidad de vida.

La terapia de integración sensorial se basa en la premisa de que el sistema nervioso central puede aprender a organizar y utilizar la información sensorial de manera más efectiva a través de experiencias sensoriales controladas y adaptativas. Durante las sesiones de terapia, se utilizan actividades sensoriales específicas para desafiar y estimular el sistema nervioso, ayudando a mejorar la capacidad del individuo para procesar y responder a las sensaciones del entorno.

Esta terapia es beneficiosa para niños y adultos que presentan dificultades en el procesamiento sensorial, lo que puede manifestarse de diversas formas, como:

*GRÁFICO*** Hipersensibilidad y hiposensibilidad sensorial:
Respuestas exageradas o atenuadas a estímulos como sonidos, luces o texturas.

*GRÁFICO*** Coordinación motora afectada:
Dificultades en habilidades finas y gruesas, como escribir o vestirse.

*GRÁFICO*** Problemas de comportamiento y regulación emocional:

Asociados con dificultades en el procesamiento sensorial, como falta de atención o ansiedad.
Los principales trastornos que suelen requerir terapia de integración sensorial son:

Trastorno del procesamiento sensorial (SPD)
Trastorno del espectro autista (TEA)
Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)
Síndrome de Tourette
Trastornos del desarrollo
Trastorno del espectro del autismo (TEA)
Trastorno de ansiedad
Trastorno del procesamiento auditivo central (APD)

Nuestro proceso inicia con una valoración ya sea integral o individual.

Posterior a la valoración, creamos plan terapéutico con áreas de oportunidad, objetivos específicos, metodología y recomendamos periodicidad, de acuerdo con las necesidades de su peque.

La terapia es para todas las edades y condiciones sin distinción de sexo. (Menores a partir de los 6 meses)

En cuanto a las terapias, la cantidad necesaria dependerá de las necesidades individuales del niño o adulto, su progreso y respuesta a las intervenciones.